Mi experiencia en el intercambio a Florencia fue inolvidable. Me quedé con una chica llamada Nadia, que fue muy amable y me hizo sentir como en casa desde el primer día. Su mejor amiga, Fede, era la correspondiente de mi amiga Sara, y con ella también me llevé genial. Visitamos muchos lugares impresionantes, y me encantaron especialmente las referencias a los dioses y la cultura griega
que encontré en el arte y la arquitectura. Cada calle parecía tener historia y belleza. La comida fue otro de los grandes placeres del viaje: pizzas, pastas y postres deliciosos. Además, la atención de todas las personas fue maravillosa, siempre dispuestas a ayudar. Aprendí mucho, no solo sobre Italia, sino también sobre mí misma. Fue una experiencia que me marcó y que jamás olvidaré.
Texto de Samantha Martínez.
